Francesca Llopis Desde la memoria lo que me interesa es trabajar ahora es en el bosque, lugar de perdida y metáfora de la ciudad, así como del laberinto. Siempre me ha sorprendido constatar que ahí ocurren cosas dramáticas en los cuentos infantiles y en cambio simbólicamente se entiende como un espacio generador de vida. Todos hemos leído muchos cuentos en donde el bosque se convierte en un lugar oscuro donde ocurren los más tremendos actos en donde las victimas son niñas abandonadas y las protagonistas más pérfidas son mujeres desalmadas, que abandonan sus hijos para su propia subsistencia, por su egolatría desmesurada, etc… Inevitablemente estas historias que los niños escuchan desde muy pequeños creo que sin duda configuran una actitud misógina que debe ser evidenciada para desde la base poder cambiar las cosas en esta sociedad machista. Pinto el bosque de una manera que lo conecta con algo vital pero al mismo tiempo como algo enigmático y a veces siniestro, para todas las lecturas y estados de reflexión posibles. >> más obras